Siento tristeza y un malestar en el pecho, pero estoy feliz por vos. Feliz porque me encanta verte cumpliendo tus proyectos, tal vez tus pequeños sueños. Me gusta verte bien, por lo menos en lo que te gusta hacer. Me gusta verte feliz. Me hace muy bien.
No es un buen momento. No estamos bien, lo sabemos aunque no lo digamos. Nos duele y nos va a doler hasta que nos volvamos a acomodar en nuestro camino. Yo sé que al final lo vamos a lograr. Lo sé. Estás madurando y eso me pone muy contenta, porque estás creciendo conmigo a tu lado. También lo estoy haciendo yo. Es una etapa de crecimiento, de sentimientos mezclados, de dolor y sufrimiento. No te preocupes, al final siempre te acomodás. Tenés que hacerlo. De otra forma, perdés. Perdemos las dos.
Hice las cosas mal. Seguramente, todavía no aprendí y sigo cometiendo algunos errores. A la vez, intento calmarme, calmarnos, tratándote bien. Aunque las cosas no estén bien, aunque no estemos bien. Si sentís que te trato como si lo estuviese, es para levantarnos de los golpes que nos estamos pegando, y seguir. Seguir más allá de todo lo que nos pase.
Son etapas. Experiencias que nos impone la vida.
Y te voy a acompañar hasta el día que decidas tomar otro camino. Yo nunca lo voy a hacer.
Estoy con vos, siempre.

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