10.10.11

Sentís que ya nada es lo mismo.
Que las personas cambian.
Las situaciones, también.
Todo y todos cambian.
Para bien o mal.
Más para mal.

Ya no sabes que creer.
Ya no sabes en quien confiar.
Pensás que te van a lastimar.
Que ya nada va a volver a ser como antes.
Nada con nadie.

El tiempo hace que las heridas se abran más.
Éstas se infectan, te transforman.
Te transformas en algo que nunca quisiste ser.
Ni pensaste que podrías llegar a ser.

Ya nada ni nadie importa.
Solo vos, pero ni siquiera de eso te podes encargar.
Dependés, dependés de alguien.
Dependés de ese algo que necesitas como razón para seguir.
Y, ¿que es?

Ese algo, ¿existe?
Lo conocés, ¿o no?
Los 'algos' son razones.
Y esas razones, son temporales.

Las razones son temporales.
Las razones aparecen y así como lo hacen, desaparecen.
Son temporales porque no esperan nada más.
Te ciegan hasta pensar que eso es TU razón.

Te ciegan de tal manera que no te dejan ver otras razones.
Te ciegan de otras posibilidades.
No te dejan ver las cosas como son.
Y te dejás llevar, hasta que te topás con algo mejor.

Dejás atrás lo que te cegaba.
Empezás a ver las cosas como son.
Nunca fueron como pensabas.
Y te frustras pero así seguis.

¿Porque?
Porque siempre hay una nueva razón para empezar de nuevo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario