Abre los ojos que no se quieren despegar. Saben que el sol amenazante los espera en la cima del viejo edificio de al lado. Se despereza y lo mira. Observa los rasgos de su pecosa y pálida cara, las pestañas enormes que delinean sus ojos como en la fiesta de la noche anterior. El frió pre otoñal la hace tiritar, y en su intento de no resfriarse tiende a taparse. Pero al pensar que puede llegar a despertarlo, se queda quiera en su lugar en la cama. Estornuda. El estornudo lo despierta. 'Buen día' -se escucha, entremezclado con un bostezo de mediodía y un estiramiento que acalambra. Ella sonríe. '¿Cómo dormiste?'- le pregunta. 'Muy bien, dormí con vos'. -responde él., sonriendo. Sonríen. Un instante después, ella deja de sonreír y se entristece. Su cara se transforma porque recordó que ese día, dentro de unas pocas horas, su amor, lo que soñó toda su vida, la persona con la que desea estar el resto de su vida, debe partir para volver a verse el sábado siguiente.
En ese momento, todas las cosas vividas en tan solo cuatro meses, pasan por su cabeza. La muerte de uno de sus seres más queridos. La cual, cambió su vida por completo. La complicada relación con sus padres, que va de mal en peor. Y el nuevo camino que emprendía para formar su carrera y cumplir sus sueños.
Se acercaba la hora en la que él debía partir y la tristeza se iba adueñando de ella. Se levantan, se visten y se van a comer a un local de comida rápida, como todos los domingos a la mañana. 'Amor' -dijo él. '¿Qué pasa?'- contestó ella. 'No sé si voy a poder venir el fin de semana que viene'. Ella se queda muda y deja de comer. 'No te pongas mal, porque vos bien sabías que iba a pasar esto cuando decidimos estar juntos'. 'Si, pero me duele y te voy a extrañar igual'- dijo ella, y lo abrazó con tristeza. Se abrazaron un largo tiempo. Terminaron de comer lo último que quedaba del almuerzo y partieron hacia la parada del colectivo. En el camino hacia la misma, se agarraron de la mano y se dijeron 'te amo' varias veces, pensando en que seguramente no se volverían a ver hasta dentro de dos interminables semanas.
Llegaron a la parada y se abrazaron, con la esperanza de que el colectivo llegue más tarde de lo normal y que puedan pasar, por lo menos, unos minutos más juntos antes de despedirse.
Así, como el intrépido destino siempre trata de separarlos, el colectivo no tardó en llegar mucho más.
Se despidieron con un beso que duró apenas unos segundos y un 'te amo' que ella sabía que le tenía que durar dos semanas dando vueltas en su cabeza para así extrañarlo menos.
Apenas vio alejarse el transporte, que alejaba al amor de su vida todos los domingos a la tarde, emprendió su camino de vuelta a casa. Prendió su reproductor de música y se subió al bondi. Encontró un asiento vacio al fondo y se sentó poniendo los auriculares en sus orejas. Sonrió al darse cuenta de que la última canción que había sido escuchada era una de sus favoritas. Subió el volumen y comenzó a imaginarse un fin de semana en el que él no se tuviera que ir jamás. En el que vivirían juntos para siempre.
Nunca pensó tener que pasar tantas cosas en su corta vida para ser tan feliz. Nunca pensó que encontraría al amor de su vida. Nunca pensó que en esta historia, su 'él', sería su 'ella'.
me encantó caro!
ResponderEliminarcami hb con nuevo blog, je